La cancelación de eventos provoca una situación muy delicada en sector del catering

La crisis del COVID-19 ha provocado una oleada de aplazamientos e incluso cancelaciones de los eventos que estaban previstos para este año. Detrás de ellos, están los negocios de catering, pequeñas actividades regentadas por autónomos que no sólo han quedado suspendidas durante el Estado de Alarma, sino que además han tenido que posponer casi todos sus servicios a 2021. 

El turismo y la hostelería han sido de los sectores más castigados por la crisis del COVID-19. El confinamiento y las restricciones de movilidad han suspendido la actividad de miles de hoteles, bares, restaurantes, discotecas o cafeterías, pero también la de otros muchos negocios menos visibles.

Uno de ellos son los caterings, pequeñas actividades regentadas por autónomos que trabajan bajo previa demanda y han visto como sus clientes – en su mayoría empresas que se dedican a organizar todo tipo de eventos- aplazaban o, incluso cancelaban, todos los proyectos previstos para este año. 

Estos negocios, que se dedican a preparar actos para particulares, empresas y, en menor medida, para la Administración, tienen un problema más allá de la propia suspensión de su actividad por el Real Decreto de Estado de Alarma.  No sólo tienen su negocio paralizado, sino que las restricciones y limitaciones que se prevén duren todo el año -como las limitaciones de aforo y la conocida ‘distancia social’- van a dejar a muchos de estos negocios sin demanda hasta, por lo menos, el año que viene.

Al trabajar previa demanda y depender, en gran medida, de eventos que necesitan organizarse con mucho tiempo de antelación, es posible que su vuelta a la normalidad tarde incluso más en llegar que la de otras actividades como los bares y restaurantes.  En poco más de un mes, muchos negocios de caterings se han enfrentado a una caída del 100% de los pedidos para el resto del año.

Sin ingresos durante los meses fuertes de trabajo

Sin generar ningún tipo de ingresos y con la actividad parada en los meses más fuertes de trabajo, los autónomos de este sector se están quedando sin liquidez para hacer frente a los pagos más inmediatos de su negocio: obradores de producción, salarios y proveedores. “Nuestra actividad se resume en seis meses fuertes de los que debemos vivir los seis restantes. Por lo que si reducimos a dos o tres los meses en los que trabajaremos, va a ser imposible afrontar los gastos para continuar el resto del año” aseguró José Alberto, responsable de eventos y organizaciones en AsturCocteleros.

Se trata de una parálisis en la actividad que pone en juego la supervivencia de muchos de los negocios de caterings para este año y que, además, genera una  gran incertidumbre para afrontar el próximo ejercicio: «todos los encargos que teníamos reservados para hacer entre los meses de marzo y agosto de este año se podrían posponer, incluso, hasta 2021. Lo que penaliza la facturación del año en curso” explicó Raimundo Anido Merino, propietario de Antonella Catering en Sevilla.

Las expectativas de futuro que hacen los dueños de negocios de caterings para el sector son muy pesimistas. A las malas previsiones, se junta la incertidumbre. Todavía siguen a la espera de que el Gobierno tome cartas en el asunto y clarifique que sucederá con todos los eventos durante esta desescalada en fases, que no se sabe todavía ni cómo va a ser ni cuánto va a durar.

El sector baraja hacer caterings a domicilio

A pesar de los malas previsiones, desde el sector intentan mantener una «actitud positiva». Esperan que cuando el Estado de Alarma finalice y todo vuelva a la normalidad, la sociedad esté mentalizada «en consumir producto español para activar nuestra economía lo antes posible. Hay que pensar en quedarnos aquí, consumir aquí,y celebrar eventos aquí. Así, el mercado se reactivará mucho antes”, señaló Anida.

Una de las opciones que barajan algunos caterings  para sobrevivir a la crisis es ofertar sus servicios a domicilio. Una solución que, aunque pueda parecer factible, no resulta nada sencilla de implementar si el negocio no lo había desarrollado antes de la pandemia. «No hemos entrado en esa dinámica de servicio a domicilio porque, al no estar habituados, nos supondría una logística y packaging individualizado muy costoso” explicó Anido.

Según contaron este autónomos, realizar encargos a domicilio requiere de una importante infraestructura, ya sea propia o ajena, que eleva los gastos. Además de que apenas hay demanda “los márgenes de beneficio son muy ajustados. Sin respaldo financiero y acumulando gastos sin ingresos es una situación muy difícil de afrontar” aseguró María Jesús Cotoruelo, dueña del gastrobar ‘El Comandante en Valladolid’.

Fuente: Autonomosyemprendedor.es